Pandillas torturan, mutilan y matan perros para rito de iniciación

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Fecha: 28 de Marzo de 2013 a las 23:24:50

 

Redacción/Noventa Grados

León, Guanajuato; 28 de marzo del 2013.-Apalear a una perra embarazada hasta causarle aborto y quemar animales vivos durante la noche, son algunas de las prácticas realizadas por pandillas alojadas en la colonia Lomas de Echeveste, en León, Guanajuato.

La extrema tortura de animales pareciera ser un rito de iniciación para ingresar a estas bandas, en específico a una denominada “Los Pícoros”, según señalan integrantes de tres organizaciones dedicadas a la defensa de los animales: Fundación Miau, Plataforma Paz y Fundación Animare.

Con estas prácticas, que originalmente se realizaban sólo por las noches pero actualmente ya pueden ser vistas también por las madrugadas, los pandilleros ingresan al clan e incluso ascienden de nivel al mostrar que son capaces también de matar personas.

“Hay algunos que no sólo lo agarraron como iniciación sino como hobbie, nos dicen que son desde niños, adolescentes tal vez uno que otro adulto de esas pandillas que atrapan perritos callejeros o gatos y los matan de una forma muy fea, es total tortura”, dijo una de las activistas cuyo nombre se omite por cuestiones de seguridad.

La denuncia, según dijo, fue recibida el 16 de marzo a través de la página de Facebook de la organización, misma que posteriormente verificó y constató a través de vecinos de la colonia, los maltratos y vejaciones de las que son objetos animales que llegan a deambular por Lomas de Echeveste.

Mutilaciones, palazos, y quemarlos vivos son algunas de ellas.

Esta misma denuncia, según dijo la activista, ya había sido publicada en un diario de circulación local en diciembre del año pasado, y posteriormente tomó fuerza a través de las redes sociales.

Sin embargo, hasta ahora las autoridades no han emprendido alguna acción para acabar con esto.

Según refiere, vecinos han llamado al servicio de emergencias 066 en el momento en el que escuchan los ruidos que hacen los animales al ser torturados, sin embargo, ninguna patrulla arriba al lugar.

Además, por el propio temor a la agresividad de la que se jactan “Los Pícoros” y su presunta participación en cuestiones de narcomenudeo, han hecho que los vecinos se nieguen a hablar y el problema se convierta en un secreto a voces.

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